Y a veces pasa lo que no se espera
sucedió sin que nos diéramos cuenta,
esa paz que encuentro al despertarme
entrelazada y contenida en sus brazos
no la encontré en otro lugar del pasado.
Y sus ojos, que decir de sus ojos,
esos ojos que me desvelan, me atraen
los más sinceros que recuerdo conocer
los mas hermosos que en mi vida pude ver.
Y no necesito aclaraciones, ni títulos
ni mucho menos necesito explicaciones
porque su presencia acelera pulsaciones
porque es su piel el escondite de mi piel.
Y envejecería a su lado, y haría lo impensado
porque su ausencia es el pesar mas duro
a pesar de ir a contramano de vez en cuando
sólo deseo que no suelte nunca mi mano.
“Ella me daba la mano y no hacía falta más. Me alcanzaba para sentir que era bien acogido. Más que besarla, más que acostarnos juntos, más que ninguna otra cosa, ella me daba la mano y eso era amor.”
jueves, 10 de noviembre de 2016
martes, 13 de septiembre de 2016
Decir adiós es crecer
Otra taza de café, otro atardecer
y mil pañuelos volando al vacío,
juré olvidarte, enterrarte, perderte
pero las luces que se apagan te traen
a mi memoria, a mi mente, a mi piel.
Tanto tiempo viaje en tus ojos
tantas veces fui un pájaro herido,
y aún el verde de tus ojos traspasó todo,
de aquel adiós cayeron tantas hojas
pero el fondo de mi taza te reclama.
Fuiste mi espejo, a veces distorsionado
fuiste ese niño que me enseñó a reír
aunque no te dejes ver, siempre estás
porque soy quien soy sólo por ti.
Pero deje de esperarte, de extrañarte,
me desperté siendo una parte de vos
pero siendo mucho más de mi
hoy te recuerdo y te dejo partir.
**Y nos dimos por vencidos,
y si ya no queda nada que decirnos,
que te vaya bien...
Se acabó la gloria entre los dos.**
y mil pañuelos volando al vacío,
juré olvidarte, enterrarte, perderte
pero las luces que se apagan te traen
a mi memoria, a mi mente, a mi piel.
Tanto tiempo viaje en tus ojos
tantas veces fui un pájaro herido,
y aún el verde de tus ojos traspasó todo,
de aquel adiós cayeron tantas hojas
pero el fondo de mi taza te reclama.
Fuiste mi espejo, a veces distorsionado
fuiste ese niño que me enseñó a reír
aunque no te dejes ver, siempre estás
porque soy quien soy sólo por ti.
Pero deje de esperarte, de extrañarte,
me desperté siendo una parte de vos
pero siendo mucho más de mi
hoy te recuerdo y te dejo partir.
**Y nos dimos por vencidos,
y si ya no queda nada que decirnos,
que te vaya bien...
Se acabó la gloria entre los dos.**
lunes, 8 de febrero de 2016
Barriletes perdidos
Todos los caminos conducen a su voz,
a aquellos momentos en que me desveló,
a las caricias que nos prestamos por un rato
a las ilusiones que se esfuman sin razón.
Tantas valijas del pasado cargamos los dos,
tantas heridas que nunca cicatrizaron
quizás sea nuestra forma de consolarnos,
de abrigarnos un momento el corazón.
Dos barriletes perdidos, sin destino
dos amantes de la lluvia acurrucados
buscando una salida a tantos días sin sol
a tantos amagues del amor, a tantos ecos
a tantas aves de paso, a tanto olvido.
Jugandonos la vida por no sentir calor,
por empaparnos en la poca gloria que quedó
por recuperar aquella sonrisa rota,
dos prófugos negándonos a apostar y perder,
todo aquello que el invierno nos arrebató.
Es la falta de amor lo que llena los bares...
Melina
No es inmadurez, estoy creciendo.
miércoles, 4 de noviembre de 2015
Hecha ruinas
Otra vez aposté a mi inocencia oculta,
decidí confiar en aquella sonrisa, en sus ojos
en las cosquillas que sentí al verlo reir
creí en todo eso que uno siente cuando ama
todos esos sueños que de tantas veces perdí.
Su mirada se veía tan transparente, me reflejé ahí
y en los hoyos de sus mejillas aprendí a soñar,
su pecho fue mi almohada tantas noches
que al golpe del knockout no pude ver llegar.
Por momentos me pregunto que le faltó
para confiar en mi alma y atinar a volar,
por momento me pregunto en que falle
porque después de tantos enredos volví a caer.
Me descubrí inundando otra vez cada cuarto,
sentí a mis fantasmas volver del pasado
estaba tan convencida esta vez, que aposté
lo que ya no tenía y lo que había perdido.
Siniestra, su actitud fue tan siniestra
me enredo en sus abrazos y sus mentiras
me regalo todo aquellos que mintió que sentía
para dejarme vacía y otra vez hecha ruinas.
decidí confiar en aquella sonrisa, en sus ojos
en las cosquillas que sentí al verlo reir
creí en todo eso que uno siente cuando ama
todos esos sueños que de tantas veces perdí.
Su mirada se veía tan transparente, me reflejé ahí
y en los hoyos de sus mejillas aprendí a soñar,
su pecho fue mi almohada tantas noches
que al golpe del knockout no pude ver llegar.
Por momentos me pregunto que le faltó
para confiar en mi alma y atinar a volar,
por momento me pregunto en que falle
porque después de tantos enredos volví a caer.
Me descubrí inundando otra vez cada cuarto,
sentí a mis fantasmas volver del pasado
estaba tan convencida esta vez, que aposté
lo que ya no tenía y lo que había perdido.
Siniestra, su actitud fue tan siniestra
me enredo en sus abrazos y sus mentiras
me regalo todo aquellos que mintió que sentía
para dejarme vacía y otra vez hecha ruinas.
jueves, 6 de noviembre de 2014
Juntando mis pedazos
Solo cenizas quedan de aquellas rosas
el sol se cubrió con un velo, volvió a desaparecer
hubo noches de estrellas, de mucho amor no lo dudo
hubo momentos en que la paz cubrió todo mi ser.
Pero la lluvia siempre vuelve a mi almohada
cada vez que la niebla extraña mi piel...
el frió me sienta bien, se siente como mi casa
debe ser que las sombras secuestraron mi alma.
Aquellos pies que volaban, otra vez tocan el suelo
aquellos ojos que brillaban ya no miran el cielo,
ya robaron de mis vestidos todos sus bolados
marchitando mi niñez que prefirió decir adiós,
ya cansado mi corazón eligió este destierro.
Otra vez me ví juntando mis pedazos,
ya conozco en que lugar va cada pieza,
todo lo que se rompe en algún momento cicatriza
aunque hoy las luces no le ganen a mis tinieblas.
Los corazones rotos se curan. Los corazones protegidos acaban convertidos en piedra.
De tanto aprender a perder, alguna vez me tocará ganar.
Melina
No es inmadurez, estoy creciendo.
el sol se cubrió con un velo, volvió a desaparecer
hubo noches de estrellas, de mucho amor no lo dudo
hubo momentos en que la paz cubrió todo mi ser.
Pero la lluvia siempre vuelve a mi almohada
cada vez que la niebla extraña mi piel...
el frió me sienta bien, se siente como mi casa
debe ser que las sombras secuestraron mi alma.
Aquellos pies que volaban, otra vez tocan el suelo
aquellos ojos que brillaban ya no miran el cielo,
ya robaron de mis vestidos todos sus bolados
marchitando mi niñez que prefirió decir adiós,
ya cansado mi corazón eligió este destierro.
Otra vez me ví juntando mis pedazos,
ya conozco en que lugar va cada pieza,
todo lo que se rompe en algún momento cicatriza
aunque hoy las luces no le ganen a mis tinieblas.
Los corazones rotos se curan. Los corazones protegidos acaban convertidos en piedra.
De tanto aprender a perder, alguna vez me tocará ganar.
Melina
No es inmadurez, estoy creciendo.
miércoles, 5 de noviembre de 2014
La serpiente
El susurro del viento en verano
un calendario enterrando otro enero
los grillos cantándole a aquella luna lejana
tal vez el silencio de un pueblo olvidado
todo me remonta a otro juego perdido.
Cada cosa, cada instante tiene ese sabor,
de saber que me pierdo gota a gota
de que la culpa, esta vez, no la tiene el reloj.
Invadida por la bronca, el dolor, el desconsuelo
las ganas de huir, de correr sin destino
la cólera de saberme responsable, de nuevo.
Tropezar, otra vez, y no recordar cuántas van
por creer en apariencias tan amables
por evitar mi temor de autosabotearme
por enamorarme y volver a ser tan inocente
perdí al dejarme enroscar por la serpiente.-
Melina
Como muelas que se rompen
como dientes que se asfixian
Y seguir, y seguir, y seguir...
A veces hay que matar
A veces hay que saber perdonar, y otras veces hay que olvidar y reir...
un calendario enterrando otro enero
los grillos cantándole a aquella luna lejana
tal vez el silencio de un pueblo olvidado
todo me remonta a otro juego perdido.
Cada cosa, cada instante tiene ese sabor,
de saber que me pierdo gota a gota
de que la culpa, esta vez, no la tiene el reloj.
Invadida por la bronca, el dolor, el desconsuelo
las ganas de huir, de correr sin destino
la cólera de saberme responsable, de nuevo.
Tropezar, otra vez, y no recordar cuántas van
por creer en apariencias tan amables
por evitar mi temor de autosabotearme
por enamorarme y volver a ser tan inocente
perdí al dejarme enroscar por la serpiente.-
Melina
Como muelas que se rompen
como dientes que se asfixian
Y seguir, y seguir, y seguir...
A veces hay que matar
A veces hay que saber perdonar, y otras veces hay que olvidar y reir...
Vestida de lluvia
Escribí en tus paredes mis sentimientos
y mil mariposas remontaban en el viento,
dije cosas que jamás hubiera imaginado
y otra vez, esta vez, todo sabe a pasado.
Llene la maleta y aposté a otro juego
volví a perder lo poco que me quedaba,
le regale la poca inocencia que guardaba,
me soñé distinta, me sentí diferente
y hoy trago saliva entre mis dientes.
Hay desilusiones que no borra un beso
la suerte no me acompaña, a veces me burla
ya no me asustan las promesas incumplidas
me acostumbré a vestirme de lluvia.
Junté mis pedazos, como tantas otras veces
me reconstruí partida pero aún entera,
en algún momento llegarán noches mejores
hoy lo que menos importa es la espera.
yo no vi venir la mano del knock out...
Melina
y mil mariposas remontaban en el viento,
dije cosas que jamás hubiera imaginado
y otra vez, esta vez, todo sabe a pasado.
Llene la maleta y aposté a otro juego
volví a perder lo poco que me quedaba,
le regale la poca inocencia que guardaba,
me soñé distinta, me sentí diferente
y hoy trago saliva entre mis dientes.
Hay desilusiones que no borra un beso
la suerte no me acompaña, a veces me burla
ya no me asustan las promesas incumplidas
me acostumbré a vestirme de lluvia.
Junté mis pedazos, como tantas otras veces
me reconstruí partida pero aún entera,
en algún momento llegarán noches mejores
hoy lo que menos importa es la espera.
yo no vi venir la mano del knock out...
Melina
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