
Ardía la ciudad, lloraba la espera
corrian los duendes del tiempo sin un rumbo,
no tuvimos primavera, no tuvimos tregua
tus zapatos no marcaron tus pasos a mi lado.
No llueve...sin embargo llevo puesto mi impermeable
aquél que hace otoños no deja que me mojen tus brillos
que me cubran tus sombras y tu voz...
cayeron mil hojas, pero mi coraza nunca se rompió.
Fui para vos el recuerdo de un juego de niños
la melancolía de alguna vereda rota
respuestas que no alcanzaban a calmar desengaños
que secaban las lágrimas que nunca supiste sentir.
Aquel velo cubrió la noche, las estrellas
nunca viste más allá de mi viejo disfraz
de aquel marchito manto de piedad
quisimos ganar sin apostar ni una mísera moneda
sin tomar en cuenta que el frío besaba tu rostro
y la luna desconsolada añoraba noches mejores...
cual ceguera profunda nunca supieste qué escondian mis manos...
se marchitó la flor que te esperaba en mi jardín...
nunca supieste quien era yo verdaderamente...
Meli!
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