Solo cenizas quedan de aquellas rosas
el sol se cubrió con un velo, volvió a desaparecer
hubo noches de estrellas, de mucho amor no lo dudo
hubo momentos en que la paz cubrió todo mi ser.
Pero la lluvia siempre vuelve a mi almohada
cada vez que la niebla extraña mi piel...
el frió me sienta bien, se siente como mi casa
debe ser que las sombras secuestraron mi alma.
Aquellos pies que volaban, otra vez tocan el suelo
aquellos ojos que brillaban ya no miran el cielo,
ya robaron de mis vestidos todos sus bolados
marchitando mi niñez que prefirió decir adiós,
ya cansado mi corazón eligió este destierro.
Otra vez me ví juntando mis pedazos,
ya conozco en que lugar va cada pieza,
todo lo que se rompe en algún momento cicatriza
aunque hoy las luces no le ganen a mis tinieblas.
Los corazones rotos se curan. Los corazones protegidos acaban convertidos en piedra.
De tanto aprender a perder, alguna vez me tocará ganar.
Melina
No es inmadurez, estoy creciendo.
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