un calendario enterrando otro enero
los grillos cantándole a aquella luna lejana
tal vez el silencio de un pueblo olvidado
todo me remonta a otro juego perdido.
Cada cosa, cada instante tiene ese sabor,
de saber que me pierdo gota a gota
de que la culpa, esta vez, no la tiene el reloj.
Invadida por la bronca, el dolor, el desconsuelo
las ganas de huir, de correr sin destino
la cólera de saberme responsable, de nuevo.
Tropezar, otra vez, y no recordar cuántas van
por creer en apariencias tan amables
por evitar mi temor de autosabotearme
por enamorarme y volver a ser tan inocente
perdí al dejarme enroscar por la serpiente.-
Melina
Como muelas que se rompen
como dientes que se asfixian
Y seguir, y seguir, y seguir...
A veces hay que matar
A veces hay que saber perdonar, y otras veces hay que olvidar y reir...
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