Otra vez aposté a mi inocencia oculta,
decidí confiar en aquella sonrisa, en sus ojos
en las cosquillas que sentí al verlo reir
creí en todo eso que uno siente cuando ama
todos esos sueños que de tantas veces perdí.
Su mirada se veía tan transparente, me reflejé ahí
y en los hoyos de sus mejillas aprendí a soñar,
su pecho fue mi almohada tantas noches
que al golpe del knockout no pude ver llegar.
Por momentos me pregunto que le faltó
para confiar en mi alma y atinar a volar,
por momento me pregunto en que falle
porque después de tantos enredos volví a caer.
Me descubrí inundando otra vez cada cuarto,
sentí a mis fantasmas volver del pasado
estaba tan convencida esta vez, que aposté
lo que ya no tenía y lo que había perdido.
Siniestra, su actitud fue tan siniestra
me enredo en sus abrazos y sus mentiras
me regalo todo aquellos que mintió que sentía
para dejarme vacía y otra vez hecha ruinas.
miércoles, 4 de noviembre de 2015
Suscribirse a:
Entradas (Atom)