Otra taza de café, otro atardecer
y mil pañuelos volando al vacío,
juré olvidarte, enterrarte, perderte
pero las luces que se apagan te traen
a mi memoria, a mi mente, a mi piel.
Tanto tiempo viaje en tus ojos
tantas veces fui un pájaro herido,
y aún el verde de tus ojos traspasó todo,
de aquel adiós cayeron tantas hojas
pero el fondo de mi taza te reclama.
Fuiste mi espejo, a veces distorsionado
fuiste ese niño que me enseñó a reír
aunque no te dejes ver, siempre estás
porque soy quien soy sólo por ti.
Pero deje de esperarte, de extrañarte,
me desperté siendo una parte de vos
pero siendo mucho más de mi
hoy te recuerdo y te dejo partir.
**Y nos dimos por vencidos,
y si ya no queda nada que decirnos,
que te vaya bien...
Se acabó la gloria entre los dos.**
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario